Tecnociencia

Electrodos de baterías a partir del exoesqueleto de crustáceos e insectos

Un proyecto de investigadores españoles en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) propone usar la quitina presente en la cáscara de las gambas para producir baterias de flujo de vanadio. Los resultados del trabajo se han publicado en la revista ACS Sustainable Chemistry & Engineering.

Las baterías de flujo redox de vanadio, a diferencia de las de litio, utilizadas, por ejemplo, en automoción, no proporcionan una alta densidad energética, pero sí un gran volumen de almacenamiento a bajo coste, lo cual las hace idóneas para almacenar energía procedente de fuentes renovables, como la solar y la eólica, que son de producción intermitente.

para que el flujo de electrones sea posible de un lado a otro en la batería, se suelen usar electrodos de carbono; la nueva propuesta consiste en producir estos electrodos a partir de la quitina, un material procedente de las cascaras de las gambas. La quitina es un polisacárido, no muy distinto de la celulosa, que se encuentra, por ejemplo, en el exoesqueleto de los crustáceos e insectos.

Mejor rendimiento

La peculiaridad de la quitina es que, además de carbono, tiene también nitrógeno, que se incorpora a la estructura del electrodo durante el proceso de transformación y mejora su rendimiento. Este parámetro ha sido caracterizado con detalle por los autores en el trabajo.

En este sentido, el equipo ha demostrado los beneficios del nitrógeno en la estructura química del electrodo, ya que facilita la transferencia de electrones procedentes de los iones de vanadio. Obviamente, existen electrodos de carbono que pueden dar un rendimiento mejor, pero la clave de este proyecto, es cómo producir estos electrodos a partir de desechos, en este caso la quitina de las cascaras de las gambas.

Su beneficio no está solo en el buen rendimiento, sino en el bajo coste del material de partida y en la producción de unos electrodos más sostenibles, dada la reutilización de un residuo.

En la actualidad, este tipo de electrodos se hacen principalmente de poliacrilonitrilo carbonizado, un polímero de síntesis, por lo que su producción a partir de un desecho como la quitina supone una alternativa más sostenible.

Estos electrodos producidos a partir de desechos de gambas se podrían aplicar también en supercondensadores, unos dispositivos electroquímicos que proporcionan una muy alta densidad de energía, e incluso en procesos de desalinización.

Fuente: SINC

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