Biosfera

El Ártico tiende a ser de nuevo verde

El Ártico no ha estado siempre cubierto por un manto blanco de hielo y nieve. De hecho, hace unos 125.000 años, en el último período interglacial, su superficie ofrecia mayoritariamente un aspecto verde. Esto se debe a los arbustos leñosos que poblaban la zona al norte de la costa canadiense del océano Ártico, según una nueva investigación de la Universidad de Colorado Boulder (Estados Unidos).

Para este estudio, al que alude igualmente Phys, se analizó el ADN de plantas de más de 100.000 años obtenido a partir de sedimentos de lagos en el Ártico (el ADN más antiguo estudiado hasta la fecha), que revelaron pruebas de la presencia de un arbusto nativo del norte de Canadá a 400 kilómetros más al norte de su ubicación actual.

A medida que el Ártico aumenta su temperatura (a la par que otras regiones del planeta) debido al cambio climático, estos hallazgos pertenecientes al pasado, pueden ser una auténtica premonición del futuro. Esta conclusión llega a raíz de un estudio adicional para el cual se recogieron muestras de especies presentes ahora en el lugar, como el abedul.

El abedul enano es una especie clave de la tundra ártica baja, donde los arbustos de más altura pueden sobrevivir al ambiente frío e inhóspito. Aunque no se suelen encontrar poblaciones de abedules enanos más allá de la parte sur de la isla de Baffin en el Ártico canadiense, los especialistas encontraron ADN de esta planta en el sedimento del lago antiguo que demuestra que solía crecer mucho más al norte.

Aumento de la temperatura en 5º

En el último periodo interglacial, hace entre 116.000 y 125.000 años, esta vegetación necesitó miles de años para adaptarse y moverse como respuesta a las altas temperaturas. Debido al rápido avance del calentamiento global, lo más seguro es que estas poblaciones no lleven el mismo ritmo.

Sin embargo, esto no descarta que vayan a tener un papel importante tanto en el deshielo del permafrost, como en el de los glaciares, además del crecimiento del nivel del mar. Es realmente importante tener en cuenta qué alteraciones van a provocar estas plantas en el delicado equilibrio de los ecosistemas árticos.

Como el Ártico podría tener fácilmente un aumento de 5 grados por encima de los niveles preindustriales para el año 2100, la misma temperatura que del último período interglacial, estos hallazgos ayudan a comprender mejor cómo podrían verse alterados sus paisajes y los cambios que todo ello generaría en el conjunto del planeta.

Fuente: Madridmasd