Cultura/Humanidades

El óstracon que conecta los jeroglíficos egipcios con los alfabetos griego y romano

Un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge hallaron una inscripción  del final de la Edad del Bronce en Tel Lachish, Israel. La piedra data del siglo XV a. C. y es actualmente la inscripción alfabética fechada con seguridad más antigua de toda la región del Levante meridional. Ante esta evidencia, los expertos no dudaron en considerarla un “eslabón perdido”; una especie de piedra Rosetta de la tipografía ya que los caracteres que tiene dibujados sobre su superficie conectan los jeroglíficos egipcios con los alfabetos griego y romano.

El desarrollo de la escritura alfabética temprana en el Levante meridional debe considerarse como una consecuencia de la interacción levantino-egipcia durante la mitad del segundo milenio antes de Cristo, más que de la dominación egipcia posterior.

La pieza descubierta muestra una versión arcaica del hebreo en la que los caracteres usados para representar las letras son un punto medio entre los jeroglíficos y las letras de los alfabetos usados por culturas del Mediterráneo como la griega y la romana. Las dos palabras que aparecen en el fragmento incluyen a las letras ayin, bet y dalet, mientras que la segunda tiene las letras nun, pe y tav, todas ellas del alfabeto hebreo moderno, aunque sus símbolos sean diferentes en la actualidad. Quien las escribió usó símbolos jeroglíficos asociados a cada letra. La letra ayin, por ejemplo, es como un ojo alargado.

Según los investigadores, si los primeros alfabetos aparecieron en Egipto hace alrededor de 3.900 años, pero no se han encontrado muestras más recientes hasta hace 3.300 años, la nueva pieza de 3.450 años hallada en Tel Lachisch vendría a ser el puente para saber cómo fue evolucionando el alfabeto.

Se asume que la pieza fue elaborada por los hiksos, una cultura que gobernó el norte de Egipto hasta el año 1.550 a.C y que fue la responsable de implantar el uso de caracteres del alfabeto en esa zona. En cuanto al significado del texto, se entra en una nebulosa.

Los arqueólogos han deducido que una de las palabras significa “esclavo” y esperan encontrar más fragmentos para completar el texto.

Imagen de cabecera: Dye & L. Webster / Academia Austríaca de Ciencias