Tecnociencia

La hazaña médica de la Expedición Balmis

La pandemia de covid-19, que ha causado cerca de tres millones de muertos, ha obligado a la ciencia a realizar una proeza: lograr varias vacunas eficaces en solo un año. Hace tres siglos, otra pandemia, la de la viruela, obligó a conseguir otra hazaña técnica: mantener la vacuna viva durante viajes transoceánicos para poder trasladarla a territorios de ultramar. Aquel hito de la medicina, la primera misión humanitaria de la historia y la primera campaña de vacunación masiva, sigue presente en la cultura española, que da nombre tanto a operaciones sanitarias del Ejército como a nuevos centros hospitalarios y empresas de biotecnología.

La viruela se llevó la vida de más de 60 millones de personas solo en Europa en el siglo XVIII. Está causada por un virus de la familia de los poxvirus. “No hablamos de un virus cualquiera ya que en los últimos tres mil años, la viruela puede haber matado a más personas que ninguna otra enfermedad sobre la faz de la Tierra.

En 1798, el médico inglés Edward Jenner logró la vacuna para la viruela, que empezó a aplicarse de forma masiva. Solo cinco años después, en noviembre de 1803, el rey Carlos IV lanzó la que está considerada como la primera expedición filantrópica de la historia, la Real Expedición Filantrópica, también conocida como Expedición Balmis, para llevar la vacuna a América y Asia.

Dirigida por el médico español Francisco Javier Balmis, con la ayuda de su colega José Salvany y de la enfermera Isabel Zendal, la expedición logró una proeza técnica: mantener la vacuna activa durante viajes transoceánicos. Fue la primera expedición sanitaria de ámbito mundial.

Isabel Zendal, la ‘enfermera’ de la expedición

¿Cómo se podía conseguir que la vacuna siguiera activa durante los largos meses de travesía? En aquel tiempo, la forma de mantener la vacuna activa era inocularla en personas sanas y trasmitirla entre individuos aplicándola de brazo en brazo. Necesitaba personas que no hubieran padecido la viruela ni estuvieran vacunados para no alterar el proceso inmunitario. Los niños eran un candidato ideal. Así que Balmis reunió a 22 niños huérfanos. Ellos serían el recipiente humano de la vacuna. El 30 de noviembre de 1803 la expedición Balmis zarpó en la corbeta María Pita, rumbo a América. Los niños viajaron al cuidado de Isabel Zendal, quien ejerció como enfermera para supervisar la cadena de inoculaciones durante las duras condiciones del viaje transoceánico.

Durante la travesía, fueron inoculando la vacuna sucesivamente en el brazo de un niño diferente cada quince días.

Dos rutas hacia Asia y América del sur

Al llegar a América, la expedición Balmis llevó la vacuna a la ruta del Caribe: Puerto Rico, Cuba y México, durante tres años. A continuación, la expedición se dividió. El grupo de Balmis, con Isabel Zendal y 26 niños mexicanos partió hacia Filipinas, Macao y Cantón, llevando la vacuna a Asia. El otro grupo, dirigido por el segundo de Balmis, el doctor José Salvany, puso rumbo a Latinoamérica, a Venezuela, Colombia, Bolivia, Perú y Chile, a través de la cordillera de los Andes.

Todos los países conocían la vacuna de Jenner contra la viruela, pero ninguno puso en marcha un proyecto tan ambicioso. El objetivo de la expedición no fue únicamente difundir la vacuna, sino revitalizar la figura del Estado en los territorios ultramarinos.

Los territorios de la Corona española en América y Asia sufrieron una gran mortalidad que derivó en una crisis demográfica y, más tarde, económica. La expedición se puso en marcha en apenas ocho meses, ya que la mortalidad de la población indígena en los territorios ultramarinos alcanzaba el 50%, algo que asustaba al rey Carlos IV.

Balmis consiguió dar la vuelta al mundo y vacunar a la población en solo dos años y medio. Mientras que Salvany extendió la vacunación por Sudamérica. Con la difusión de la vacuna se frenó la mortalidad y, por tanto, se favoreció el crecimiento económico de los territorios.

La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna fue una de las mayores hazañas médicas, la primera misión humanitaria de la historia y la primera campaña de vacunación masiva.

Esta hazaña se considera un hito en la historia de la medicina, no solo por su éxito y novedad, sino porque también consiguieron asentar la vacuna en los nuevos territorios. La gente que fue en la expedición tuvo la sabiduría de no vacunar ellos mismos; era mucho más importante enseñar a la población autóctona cómo hacerlo. Lo primero que hicieron fue asegurar la multiplicación de la vacuna que habían llevado.

Esta fue realmente la gran aportación de la Real Expedición Filantrópica: regular la difusión de la vacuna de la viruela. Con este objetivo se crearon las Juntas de Vacunación, instituciones que se fundaron en cada uno de los territorios a los que se llevó la vacuna para poder arraigarla y organizar el proceso de vacunación.

Junto con la vacuna llegaron médicos y científicos. Todos ellos tuvieron diferentes iniciativas culturales que crearon una nueva urdimbre de conocimiento que no fue exclusivamente científica, sino también cultural y política. Esta expedición no es una aportación exclusivamente médica, sino que con ella también llegaron rutas de comunicación de conocimiento.

La viruela fue declarada oficialmente erradicada por la Organización Mundial de la Salud en 1980, convirtiéndose así en la primera enfermedad eliminada a escala mundial. La vacuna fue determinante, sin ella no hubiera sido posible su erradicación, al igual se sucede ahora con el coronavirus.

La Expedición Balmis sigue muy presente porque representa una hazaña y un ejemplo en el sistema de vacunación. La misión de las Fuerzas Armadas durante la pandemia de covid-19 ha sido bautizada como Operación Balmis en honor al impulsor de la Real Expedición Filantrópica. La hazaña de Balmis, Salvany, Zendal y los 22 niños huérfanos sigue resonando como prueba de la necesidad de la investigación científica y de las vacunas para afrontar la amenaza de las grandes pandemias.

‘La Real Expedición Filantrópica de la vacuna: doscientos años de lucha contra la viruela’. Coordinado por Luis Enjuanes y Susana Ramírez. Se puede descargar gratuitamente en la web de la Editorial CSIC

Fuente: CSIC Comunicación

Imagen de cabecera: La corbeta María Pita, fletada para la expedición Balmis, en 1803 (grabado de Francisco Pérez).