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¿Mantequilla o margarina?

¿Qué es más sana? Es una duda que solemos plantearnos a la hora de decidir si untamos nuestras tostadas o bocadillos con mantequilla o margarina. En general  puede afrimarse que la margarina generalmente es mejor para la salud del corazón que la mantequilla.

La margarina está hecha de aceites vegetales, por lo que contiene grasas insaturadas “buenas” (grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas). Estos tipos de grasas ayudan a reducir el colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL, por sus siglas en inglés) o colesterol “malo” cuando se sustituyen por grasas saturadas.

Tradicional sustituto de la mantequilla, la margarina es también una mezcla de grasas, de color amarillento y textura más cremosa. Además, a diferencia de esta primera, puede ser elaborada a partir de aceites 100% vegetales, aunque también existe la variedad mixta.

Tradicionalmente se considera la margarina como más sana por no contener colesterol. Sin embargo, existen varios estudios que sostienen que las grasas trans que se obtienen a partir del proceso de hidrogenación son aún más perjudiciales para el sistema cardiovascular, tal y como concluyó la OMS en 1993.

La margarina se compone principalmente de materia grasa por lo que su consumo debe ser parte de una dieta sana y variada, especialmente entre personas con problemas de obesidad.

Asimismo, es un alimento de escaso aporte nutricional. Entre sus principales beneficios destaca el alto valor energético.

Además, contiene vitamina A, que fortalece la visión y el sistema inmune frente a agentes externos.

La mantequilla, en cambio, está hecha de grasa animal, por lo que contiene más grasa saturada aunque contiene cantidades importantes de calcio, magnesio y fósforo de forma natural, ya que proviene de la leche.

La mantequilla es rica en vitaminas entre las que destacan la A, D Y E. Sin embargo, en el caso de la margarina solo destaca la presencia de vitamina E y K.

Pero no todas las margarinas se elaboran de igual manera; algunas margarinas contienen grasa transgénicas o de mala calidad. En general, cuanto más sólida es la margarina, más grasa trans contiene. Por lo tanto, las margarinas en barra generalmente tienen más grasa trans que las margarinas blandas.

Las grasas trans, como las grasas saturadas, aumentan los niveles de colesterol en la sangre y el riesgo de enfermedades cardíacas. Además, las grasas trans reducen los niveles de colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL, por sus siglas en inglés) o colesterol “bueno”. Por esto, debes evitar las margarinas en barra y optar por las margarinas blandas o líquidas.

El proceso de hidrogenar las grasas con el que se elaboraban las margarinas (era la forma de darle consistencia) se utiliza cada vez menos. Con la hidrogenación se le daba consistencia a la grasa vegetal pero a la vez sus grasas se convertían en trans, las más perjudiciales.

La mayor parte de fabricantes de margarina ya no usa ese proceso, aunque algunos productos añaden ciertos aditivos o colorantes para darle consistencia.

La mantequilla tradicional se obtiene sin procesos químicos, por tanto, se puede considerar “más natural” que la margarina, en cuanto a elaboración.

Por lo tanto, lo mejor es buscar un producto para untar que no tenga grasas trans y tenga la menor cantidad posible de grasas saturadas. Cuando compares, asegúrate de leer la etiqueta de información nutricional y comprobar los gramos de grasas saturadas y grasas trans. Limita la cantidad que usas para limitar las calorías.