Estudios previos han demostrado el efecto del estado de ánimo de las personas en el comportamiento y niveles de estrés de sus perros. Ahora, el equipo sugiere que ese 35,9% de gatos que se muestran más afectivos es debido al comportamiento de sus dueños. Ello tiene su origen en que algunas personas buscan el apego, contacto físico y la compañía de sus pequeños felinos, alentándolos a sacar provecho de la situación emocional de sus dueños y recibir un extra de cariño.

La investigación, publicada en International Journal of Environmental Research and Public Health tiene muchas limitaciones. Aun así, refuerza la hipótesis de que nuestros hábitos y estados de humor tienen un fuerte impacto en nuestras mascotas y aparte nos demuestra que los gatos realmente aprecian el cariño que les brindamos.

Lee el artículo original de Aisa Olazo en Robotitus